El 26 de febrero marcó un evento clave que afectaría las conductas de consumo al que hemos estado acostumbrados durante mucho tiempo. Ese día se conoció acerca del primer caso de coronavirus en Latinoamérica. En cuestión de semanas, a pesar de las acciones de contención implementadas por varios gobiernos, el crecimiento exponencial que tuvieron los contagios al sur del continente americano fue tanto que implantó un terror en la mente de los consumidores, ya nada sería lo mismo. Las reglas del juego han cambiado y están aquí para quedarse.

Samantha Gillison, una escritora y autora australiana, comenta que, las personas somos criaturas altamente sociables, anhelamos estar juntos, ya sea para cenar, beber o hablar. Sin embargo, este apetito universal de estar juntos se ve amenazado tras ver meses de noticieros que muestran los síntomas brutales del covid-19 y las muertes que han causado a nivel mundial.

Al sumar este cambio psicológico repentino con las medidas de confinamiento impuestos por los gobiernos, se revela una realidad devastadora acerca de las industrias y sus modelos actuales, nadie estaba preparado para este tipo de desastre. Una de las industrias más afectadas, tanto como para bien como para mal, ha sido la industria de la venta de alimentos y los restaurantes. Durante estos últimos meses se han reportado disminución en las ventas, negocios que han cerrado sus puertas después de varios años operando, como el caso del restaurante La Pizarra que después de casi 6 años funcionando y ganando popularidad, tuvo que frenar sus funciones.

Personalmente, yo todavía dudo un poco antes de decidir ir a un restaurante, ya que si este no ha implementado ninguna medida de seguridad, las posibilidades de contagio son incalculables, si no me cree, pues basta con ver el video del experimento realizado por la compañía de noticia japonesa NHK, en el cual muestran, al exponer con luz ultravioleta, como una persona infectada puede esparcir rápidamente el virus hacia otros.

Después de experimentar los varios efectos que tienen el Covid-19 en el comportamiento de sus consumidores, los restaurantes tomaron varias decisiones para intentar “volver” a una normalidad que se encuentra amenazada. Mientras ciertos restaurantes apuestan su dinero a abastecerse de alcohol en gel, termómetros e implementando protocolos de seguridad otros decidieron revolucionar su captación de clientes y tomaron el camino tecnológico, tomando de ejemplo Mami-T que en cuestión de semanas implementaron un pivoting (reestructuración) de su modelo de negocio completo y se dedicaron solo a las ventas electrónicas (e-commerce).

Si bien la pandemia y el confinamiento ha tenido sus altas y bajas para con los restaurantes de hoy en día, existe un dato irrevocable, ahora que se intenta evitar el contacto humano, las estrategias de ventas por internet, utilizando una página web o por medio de una aplicación móvil, se han vuelto extremadamente populares y considero que es la mejor estrategia. Empresas que en vez de adaptarse a la nueva realidad, deciden rechazarla y sustituirla por la suya. La digitalización juega un rol clave, cuanta más tecnología hayan aplicado las empresas en sus sistemas de operaciones, procesos y logística, más fácil podrán enfrentar la crisis producida por el virus Covid-19. Tecnologías como el Internet de las Cosas, la Inteligencia Artificial y el Machine Learning, serán fundamentales y se utilizarán en situaciones como por ejemplo, visualizar procesos a distancia desde el computador, encender y apagar equipos de manera remota, generar alertas para posibles fallas, predecir demandas de un producto, facilitar los procesos de compra de un cliente, entre otras.

Empresas como Instacart, una compañía de delivery de alimentos por medio de un aplicativo, que después de reportar pérdidas el año pasado, en cuestión de meses han aumentado su crecimiento y ventas en un 500% lo cual significa que no solo tuvieron que aumentar su fuerza laboral, también tuvieron que rediseñar las tecnologías de Machine learning e inteligencia artificial que usaban, ya que al aumentar su demanda, sus sistemas ya no podían predecir con certeza si un producto se encontraba disponible o no, sus lecturas bajaron de un 93% de certeza a un 65%. Como esta, muchas otras compañías llevan implementando tecnología en sus modelos desde su concepción, porque saben que al hacerlo pueden salir adelante sin importar qué obstáculo les pongan en el camino.

Para concluir, me gustaría aportarles mi opinión acerca del futuro y como tienen que preparase las personas para enfrentar esta nueva realidad que, considero que está aquí para quedarse. Las personas y empresas necesitan implementar más tecnología, en un futuro se dependerá mucho de ella. La sociedad siempre nos ha vendido la tecnología como algo incontrolable, que reemplazará nuestros puestos de trabajo y nos controlará, películas como “Terminator” nos venden siempre premisas de ese tipo. El futuro es incierto, pero hay algo que nunca cambiará, los humanos somos seres que nos adaptamos fácilmente a cambios extremos y el siguiente gran cambio que yo sugiero es dejar de lado las tendencias que consideramos normales de hoy en día y adaptar algo que se llama “un enfoque centauro” así es, como la criatura mitológica que aparecía en las leyendas de Grecia.

Las empresas y personas tienen que prepararse para ser centauros, es decir no una persona sola ni un caballo (tecnología) por sí mismo, sino más bien una sola bestia, viva y combinada: mitad persona, mitad caballo. ¿Qué pasa si el mejor trabajador en el futuro no es simplemente un ser humano ni simplemente una inteligencia artificial, sino más bien el humano y la inteligencia artificial trabajando profundamente juntos?

Y ya tenemos indicios de esto, desde hace muchos años, la tendencia de juntar hombre con la tecnología viene desarrollándose desde el año 1968 con el caso del cyborg chess o centaur chess. Hoy en día el mejor jugador de ajedrez del mundo no es una persona ni una computadora, es una persona usando inteligencia artificial. Ambos usando fortalezas que complementan al otro.

Si llegamos a volvernos un centauro, entonces podemos mitigar este tipo de impactos como los que ha causado el covid-19 y llegaremos al final del otro espectro de la curva de aprendizaje. Hagamos que lo que estamos viviendo en estos momentos con nuestros negocios sea un llamado de atención. Es hora de cambiar, cambiar para un mejor futuro, uno en el cual implementando tecnología en nuestros negocios, poder mitigar golpes y crecer como una sola entidad.